Uniformes para veterinarios: qué cambia frente a los de hospital
El veterinario carga, sujeta y se agacha más que casi cualquier otro profesional de la salud, y su paciente tiene uñas y pelo. Por eso su uniforme necesita cuatro cosas que un scrub de hospital no siempre tiene.
1. Resistencia a enganchones
Telas con elastano y tejido cerrado aguantan mejor uñas de gatos y cachorros nerviosos. Evita tejidos sueltos o con textura abierta: se jalan y se rompen en semanas.
2. Pelo que no se pegue
Las telas de tacto liso, como la Soft-Tech, sueltan el pelo con una pasada de la mano; el algodón lo retiene. En colores medios (gris, beige, azul) el pelo se nota menos que en negro o blanco.
3. Movimiento total
Agacharte a una jaula baja, sostener un perro de 30 kilos en la mesa, estirarte: el pantalón necesita elasticidad y una pretina que no se baje; el top, sisas amplias sin que se vea la ropa interior al inclinarte.
4. Lavado agresivo
Entre fluidos, desinfectantes y pelo, el uniforme veterinario se lava más que ninguno. Busca colores sólidos que no destiñan y evita lejía; un lavado en frío con detergente suave conserva la tela antifluido.
Cuántos necesitas
Tres conjuntos para rotar si estás en clínica de lunes a sábado; dos si trabajas por turnos. Para un equipo de clínica veterinaria, el bordado del logo y un mismo color para todos transmite orden al dueño de la mascota, que es quien decide si vuelve.
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